La Coctelera

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9 Octubre 2007

COMO NACE LA CIUDAD DELA VEGAS

magínese usted caminando en medio del árido desierto del oeste
estadounidense rodeado de piedra, polvo, montañas y un sol candente que
no le quita el castigo sobre sus hombros, y de pronto, toda una ciudad
iluminada, con majestuosos hoteles y todo tipo de recreación a su
alcance en el medio de la nada.
Eso es Las Vegas, una ciudad construida en medio del desierto con un glamur único y con licencia para todo tipo de diversión.
Las
Vegas se fundó el 15 de mayo de 1905. Cuenta la historia que su nombre
se lo deben a un español, Antonio Armijo, quien llegó allí mientras
transitaba por un viejo camino construido por los españoles y que
llevaba al estado de Texas. En aquel tiempo, varios manantiales y
riachuelos que descansaban en el valle en medio del desierto creaban
unas áreas verdes de gran extensión, un espectáculo poco usual que
contrastaba con el árido, rocoso y polvoriento desierto que lo rodeaba.
De ahí su nombre de Las Vegas.
Cinco
años más tarde, los manantiales que surcaban el valle fueron
canalizados hasta lo que hoy se conoce como la ciudad de Las Vegas, que
sirvió de oasis para los trenes que transcurrían por los pedregosos
caminos desde California hasta Nuevo México.
Y fue ése el origen
de la ciudad. Sin embargo, no fue hasta la década de los 30 que Las
Vegas consiguió ser reconocida fuera de sus montañas. Con la
legalización del juego en 1931, comenzaron a levantarse grandes
hoteles, en lo que hoy se conoce como el centro de la ciudad, en los
que sus principales atracciones fueron los enormes casinos. Luego, los
grandes espectáculos musicales y de entretenimiento se unieron a la
gama de atracciones que ofrecía la nueva ciudad y poco a poco, Las
Vegas se convirtió en un destino regular para cientos de miles de
personas que buscaban un nuevo destino para relajarse y divertirse
legalmente y con muy pocas restricciones.
Sin embargo, fue en la
década de los 80 que Las Vegas llevó su estilo único a tocar el cielo
de la modernidad. Mega-hoteles fueron naciendo en lo que hoy se conoce
como “Las Vegas Strip”, hospederías temáticas y majestuosas comenzaron
a apoderarse de los espacios más privilegiados de la ciudad hasta
convertirla en una de las plazas turísticas más atractivas del mundo.
Así
también fueron creciendo las áreas residenciales ocupadas por familias
enteras que encontraron en esta ciudad su modo de vida. Hoy día, la
ciudad de Las Vegas cuenta con una población estimada de 1,950,000
personas.
Así que si quiere tener la oportunidad de vivir una
experiencia distinta, en una ciudad que tiene de todo en el medio de la
nada, no se pierda este destino. Pero, considerando que se trata de “la
ciudad del pecado”, recuerde la frase más popular en estos lares: “Lo
que sucede en Las Vegas, se queda en Las Vegas”.
Todos jugamos, de un modo u otro. Desde la ama de casa que intenta
acertar en las respuestas de los concursos al tahúr de casinos, el
juego - más que una distracción - es una industria que mueve
periódicos, libros, establecimientos e infraestructuras. El juego es un
estado de ánimo. Los casinos dejaron de ser gigantes lejanos y
exquisitos y hoy cada uno en cualquier parte del mundo puede tener su casino en casa con los casinos en línea.

El boom del juego y de los casinos logró evadirse de los extremos -
si unos consideraban el juego un divertimento menor para las clases
bajas, otros consideraban los casinos un lujo de los ricos.
Actualmente, cada vez más el modelo hotel-casino, tal como es
practicado en Las Vegas, incluye entretenimiento para todo el familia
de clase-media. Muchos fueron los que criticaron la industria del
juego, sea abogando causas religiosas y de desaliño moral, sea
referiendo la declinación de la ética de trabajo y la adicción. Una
diversión para los ricos o la última oportunidad para los pobres, el
juego se mantiene hasta nuestros días como una fuerza de atracción
innegable. La única cosa que parece haber alterado en la historia del
juego es la tecnología y las costumbres - el fascinación permanece.

Los orígenes del juego

La historia del juego, apostando o arriesgando algo de valor, es tan
antigua cuanto la propia humanidad. Apostar en caballos empezó mientras
el hombre aprendió a domesticar los animales, siendo las apuestas en
caballos datadas de 1450 a.C. Los antiguos egipcios ya competían en
salto, lucha y juegos con pelotas siglos antes de la creación de las
Olimpiadas por los griegos. En el circo romano, centenas de miles
asistían y apostaban en corridas de caballos y en los gladiadores. En
el período medieval, había justas y torneos de arco y flechas,
decidiendo por veces así el destino de ciudades y hasta mismo reinados.
El juego estuvo siempre presente al largo de todas las competiciones
organizadas en Europa en el Renacimiento e inicio de la Edad Moderna.

Parte importante de la historia del juego se pasa en el Nuevo Mundo.
Los indios de la costa noroeste reservaban días específicos para
"mook-te-lo" o hacer apuestas. Los indios Iroquois jugaban un juego de
apuestas llamado "hubbub" con dados hechos con carozos de melocotón. El
primer mazo de cartas fabricado en el Occidente fue hecho, según se
dice, por la tripulación de Colón en finales del siglo XV. Las loterías
iniciadas en Inglaterra en 1566 fueron aprobadas por los colonos de
Jamestown, Virginia, en 1612. Las ganancias fueron utilizadas para
mantener la nueva colonia hasta que el rey James I, que diera el
permiso, lo retiró en 1621.

La historia del juego y del vicio

El juego en casi toda su historia ha sido considerado como una
fuerza del mal. Los Puritanos objetaron contra entretenimientos
populares como el juego durante el siglo XVII porque decían que
violaban los principios de la Biblia. La mezcla entre los principios
del lucro ganado con el trabajo arduo, capitalismo y Calvinismo hacía
que considerasen el juego, bajo todos los puntos de vista, un pecado,
violando la Ley del Señor. Todavía todo el mundo sabe que la fruta
prohibida es la más apetecida, y los Puritanos no han logrado convencer
los europeos a abandonar las apuestas de juego, pero crearon reglas y
leyes contra el juego en las colonias norte-americanas, lo que vendría
a tener consecuencias interesantes en la historia del juego.

Las loterías eran particularmente mal vistas por los Puritanos, pues
que apelaban a la Providencia Divina, invocando el nombre de Dios en
asuntos tan frívolos como el juego y las apuestas en los dados
o juegos de cartas. En muchas colonias la oposición religiosa al juego
se fue atenuando en el siglo XVIII, pero la asociación puritana entre
las apuestas de juego y el vicio, el alcoholismo, la pereza y la
depravación moral son temas que se mantuvieron en la historia del juego
hasta nuestros días, aunque con un eco cada vez menor. En realidad, en
el siglo XVIII las loterías
eran un óptimo método de recaudar fondos para caridad, ayuda en tiempos
de guerra, escuelas, hospitales, etc. El propio George Washington
compró y vendió billetes de lotería, y Benjamin Franklin elogió la
lotería como modo de financiar la guerra en 1748.

El juego continuaba siendo considerado un vicio, y sufrió un
contratiempo cuando en el inicio de la Revolución Americana algunos
«comités de seguridad» de las colonias se opusieron al juego, que
arruinaba la moral pública. El general Washington, jugador de cartas,
prohibió el juego en el ejército, pues distraía los soldados de sus
deberes militares. Sin embargo, el Congreso Continental promovió en
1777 una lotería nacional en nombre de la «grande y gloriosa causa
americana». La historia del juego está repleta de esas incongruencias
entre los beneficios y los vicios.

El juego en la tierra-sin-ley

En la frontera salvaje del país aún en expansión, sin embargo, el
juego era la principal diversión. Desde corridas de caballos, luchas de
gallos, juego de cartas, billar, y disputas por los resultados de las
apuestas - los habitantes de la frontera del Wild West consideraban el
juego su distracción favorita, y el juego arrastraba con ello el
desorden del alcoholismo, prostitución y otros vicios, que se
arrastraron hasta al siglo XIX y para fuera de la zona de la frontera
del Lejano Oeste.

Nueva Orleáns

La compra del estado de Louisiana a la Francia en 1803 abrió el Ohio
y el Mississippi al juego al mismo tiempo que el comercio se
desarrollaba por el río. Nueva Orleáns fue la primera ciudad americana
dedicada al juego cuando agricultores y propietarios de plantaciones se
juntaban para jugar un juego de cartas que los franceses llamaban
«poque». Despues de algunas alteraciones, el Póquer
se volvió el juego de cartas americano por excelencia. El juego fue
desterrado en el restante territorio de Louisiana en 1811 despues de
los populares reglamentos anti-juego de Mason Locke Weems, todavía el
juego permaneció un importante factor para la economía y política de
Nueva Orleáns.

El primer casino americano en la historia del juego abrió en esa ciudad en 1822. Además de los juegos de Ruleta,
Póquer y otros juegos, durante 24 horas no faltaban alimentos para
todos los apetitos, y el elevado consumo de bebidas y la prostitución
originaron inmensos imitadores. Más que los jugadores atraídos por el
fruto prohibido, Nueva Orleáns empezó atraendo tahúres y expertos en
estafas - y, consecuentemente, el crimen se ha desarrollado a la medida
que algunos jugadores con más suerte eran atacados mientras salian de
los casinos.

En 1895, Charles Fey inventó la Slot Machine,
que tuvo una enorme adhesión entre los jugadores de Nueva Orleáns.
Hasta la Primera Guerra Mundial, fue muy difícil limitar el juego y la
prostitución en barrios chinos. Con la guerra, los salones de juego y
los burdeles (que muchas veces coexistían en el mismo espacio) fueron
encerrados.

Chicago

A la medida que algunos pueblos de la frontera se aventuraban en la
expansión, abrazaban el juego. Chicago se volvió ciudad en 1837, y en
el mismo año excluyó el juego. Todavía, el juego y la prostitución
florecieron a tal punto que en 1849 Chicago rivalizaba con Nueva York,
excediéndola incluso en la prostitución. El Alcalde de Chicago, "Long"
John Wentworth, ordenó la destrucción de las casas de juego en el
infame distrito ribereño de Sands en 1857, pero los jugadores apenas se
cambiaron, no desaparecieron.

El Sur

El juego era muy popular en el Sur: las corridas de caballos eran el
juego de apuestas favorito, y mismo la clase alta iba a las corridas de
Williamsburg, Fredericksburg, Annapolis y Alexandria antes de la Guerra
Civil Americana. Los esclavos eran los jockeyes en las corridas de
caballos, siendo despues de la guerra sustituidos por jockeyes blancos.
Con el desarrollo de la red de telégrafo, permitiendo transmitir para
más lejos y más que un mensaje en simultáneo, podía apostarse a la
distancia, lo que ha marcado más una página en la historia del juego
americano, pues las corridas de caballos se volvieron el negocio más
lucrativo del Sur del país. Aún estábamos algo lejos del fenómeno de
los casinos.

Las primeras secciones de deporte de los periódicos americanos eran
sobre los resultados de las corridas de caballos, hasta el béisbol
profesional ganar impacto pasada la Guerra Civil. Pero se desengañe si
cree que eso fue el fin de la historia de los juegos de apuestas:
también el béisbol atrajo jugadores y apuestas, conducindo incluso a
algunos escándalos sobre jugadores comprados.

Los barcos y casas de juego al largo del río Mississippi eran la
escena de los tahúres, años antes de que la historia de los casinos
empezara de verdad. Muchas firmas se especializaron en fabricar mazos
de cartas viciados y otros mecanismos de estafa, permitiendo proezas
tan arriesgadas que los niños empezaron a considerar los tahúres como
héroes de la historia del juego. Así, temprano llegó el momento en el
que las ciudades empezaron a aplicar medidas de vigilancia y prevención
de atentados contra la respetabilidad como el juego. Algunas fueron tan
lejos que los vigilantes lincharon cinco jugadores considerados
estafadores en Vicksburg, Mississippi, en 1835. Aún así, el jugador de
los barcos del río simbolizaba la libertad en la literatura de cordel
de la época, aunque muchos de eses «héroes» se hayan muerto
prematuramente y en la miseria.

San Francisco

La California también creó su reputación en la historia del juego
profesional. En la época de la Fiebre del Oro en 1848, algunos
buscadores de oro tornados tahúres se volveran tan ricos e influyentes
que incluso controlaban la política del estado. En San Francisco, había
los que jugaban todo el día y así ayudaban a crear la industria del
juego. Los salones y casinos se han evolucionado, y en vez de ganaren
por el engaño y estafa, contaban con los porcentajes y probabilidades
para tener ventaja sobre los jugadores.

Se dice que el juego en San Francisco calmó su «fiebre» debido a un
incidente ocurrido en 1856, cuando James King, periodista y empresario
anti-casino, fue asesinado por un crupier profesional llamado Charles
Cora.

El juego floreció en otras ciudades mineras del Oeste, como Virginia
City, Comstock y Deadwood, donde los duelos de pistoleros por juego de
cartas eran tan conocidos como la riqueza mineral. Mismo los cowboys,
cazadores de búfalos y trabajadores del ferrocarril eran jugadores
asiduos, justificando la fuerte presencia de casinos y casas de juego
en ciudades ganaderas como Dodge City, en el Kansas. Sin embargo, la
Prohibición y un resurgir del puritanismo vendrían a cobrar su tasa en
la historia del juego de los casinos. Sin embargo, con la prohibición
de venda de alcohol vino el contrabando y, con los mafiosos, el mundo
del crimen organizado se ha revelado más peligroso que los vicios
individuales.

Mientras que Nueva York, Cleveland, Chicago y otras ciudades eran
gobernadas por gángsteres influyentes que aliaban la bebida al juego en
los años 20, la Florida legalizó temporariamente las Slot Machines
durante el pico de la Depresión, y El Monte y Gardena, en California,
hicieron el mismo con el Póquer. Todavía, fue un pueblecito en el
Nevada que vendría dar un nuevo ánimo a la historia de los casinos y
del juego.

Las Vegas

Curiosamente, Las Vegas era una misión Mormón antes de la Guerra
Civil. Cuando el ferrocarril de San Pedro, Los Angeles & Salt Lake
se inició en 1904, la ciudad creció debido a la oferta de empleos del
ferrocarril y servicios derivados. Las Vegas permaneció una ciudad
ferroviaria hasta que el Nevada (que en 1909 consideraron el juego
ilegal) relajara las leyes del juego y el gobierno iniciara la
construcción del grande Azud Hoover en 1930. Para acomodar los muchos
trabajadores que construían el azud fueron construidos enormes hoteles,
y paralelamente el barrio chino de juego y burdeles iba creciendo
también. Aún así, Las Vegas estaba aquende de Reno, con apenas seis
casinos y dieciséis salones en 1939.

Lo Post-Guerra creó un boom en los medios de comunicación,
carreteras y demás industria del transporte, especialmente en la área
de Los Angeles. Las Vegas sufrió cambios permanentes: el antiguo Las
Vegas Boulevard pasó a ser conocido como "The Strip", donde los casinos
atraían multitudes y son la Meca del juego. 1946 fue el año de la
inauguración de casinos como el Flamingo Hotel, del mafioso Benjamin
"Bugsy" Siegel. El Horseshoe Club atraía jugadores de Póquer con el
campeonato iniciado en 1951. Hollywood ayudó a inmortalizar Las Vegas
como la capital del juego con historias aventureras y románticas, como
el film Oceans Eleven de 1959, con el famoso "rat pack"
compuesto por Sammy Davis Jr., Frank Sinatra y Dean Martin. El cine
también contribuyó para establecer el juego como un entretenimiento
para adultos, separándolo de los videojuegos y otras distracciones
juveniles y conferiendo al juego una imagen más aseada, más lejana de
la carga de vicio y crimen que tenía.

En los años 50, la industria del juego en Las Vegas sobrevivió (¡y
bien!) a las averiguaciones cerradas dirigidas por el Senador Estes
Kefauver, que creara un comité especial para la investigación del
crimen organizado que vigiaba especialmente el juego y los casinos. La
historia del juego sobrevivió a más un percance.

Las Vegas se especializó en la construcción de magníficos
hoteles-casinos, algunos temáticos como el Treasure Island, otros
repletos de fuentes que son verdaderas obras de arte como el Bellagio,
otros aún, como el Venetian, que reproducen los canales de la ciudad de
Venecia. Además, los casinos pagan fortunas para traer en sus carteles
los nombres de grandes estrellas del espectáculo, como el extravagante
pianista Liberace en los años cincuenta o Celine Dion en los días de
hoy. Con Atlantic City y otras ciudades disputando el lugar de topo en
la industria del juego, Las Vegas necesitó reinventarse, incluyendo
entretenimiento para todo el familia, con shows de magia y animales.

La historia del juego en la era del Internet

Actualmente, la democratización de los jugadores registra su pico en
la historia del juego con la llegada de los casinos en línea, donde
cada persona puede jugar cuántos juegos quiera y por el tiempo que
quiera en el confort de su hogar. La historia del juego no cesa aquí:
acompañará siempre el hombre en todos los desafíos que si presenten en
su camino.

EL FUNDADOR DEL FLAMENGO
enjamin ‘Bugsy” Siegel nacido en la ciudad de Brooklyn, Nueva York,
desde jovencito se dedicó al crimen. Tras una larga historia delictiva
este singular personaje junto con Meyer Lanski se convirtió en una
pareja de gran respeto en altas esferas de la mafia de la costa este.
La visión de este mafioso era de extorsionar a las compañías y estudios
de Hollywood ya que comenzaba a florecer la gran industria fílmica de
Estados Unidos en California.

El encargado de la operación fue nada menos que Ben Siegel quien
desde su llegada a Los Angeles comenzó su más grande sueño de ser el
gángster de las películas. ‘Bugsy’ Siegel era el alma de las fiestas de
Hollywood su agradable personalidad y su impresionante físico lo hacían
irresistible, las mujeres buscaban su amor y los caballeros su amistad.

Una vez ganada su confianza las estrellas de la meca del cine
confiaban en su habilidad para ser representados. Siegel ya contaba con
una gran cartera de clientes a quienes no sólo les cobraba una fortuna
por ser su representante sino además se quedaba con gran parte de la
comisión del artista una vez terminada la película.

Como representante único de la mafia en California utilizó sus
influencias para extorsionar a los grandes estudios de Hollywood. Con
el apoyo de los sindicatos de electricistas, carpinteros y ahora de los
trabajadores de la industria fílmica no había compañía que no
necesitara del servicio de las uniones y eso sólo se podía lograr
negociando directamente con el Sr. Siegel.

La mafia por su parte solapaba la vida escandalosa de su empleado
sólo por las enormes cantidades de dinero que les enviaba cada mes. La
caída del poder del mafioso comenzó cuando en pleno desierto de Nevada,
Ben Siegel envisionó la capital mundial del juego. Una jugada que a la
postre le costaría la vida.
uenta la historia que en un viaje al desierto de Nevada, Ben ‘Bugsy’
Siegel envisionó la fundación de una gran capital del juego, en 1931 el
estado de Nevada legalizó las apuestas y con ello el mafioso de
Hollywood inició la construcción de un gran casino completo con
restaurante y hotel.

El proyecto fue recibido no con mucho agrado por la mafia nadie
imaginaba que en un lugar tan remoto, un casino pudiera existir mucho
menos funcionar. Ben Siegel logró aprobar la operación con la promesa
de millones de dólares en ganancias en un par de años. Así inició la
construcción del famoso Flamingo el primer casino de Las Vegas que en
muy corto tiempo rebasó el presupuesto inicial de un millón de dólares.

Después de muchos atrasos y contratiempos el costo del lugar
ascendió a 6 millones y el crimen organizado comenzó a sospechar un
desfalco en la operación. Los jefes de la mafia se reunieron un par de
veces para decidir el futuro de Ben Siegel y su casino en el desierto,
varios querían cerrar el caso asesinando al Mafioso de California sin
embargo esperaron hasta la inauguración para ver resultados.

La gran noche llegó el 26 de Diciembre de 1946; un gran número de
artistas de cine llegaron a celebrar la apertura del Flamingo, las
mejores bandas de la época brindaron su mejor presentación, sin embargo
solamente 3 clientes llegaron esa noche. A pesar del enorme esfuerzo de
Siegel, el Flamingo resultó ser un fracaso.

Bugsy sabía que su cabeza ya tenía precio y espero pacientemente en
su casa de Beverly Hills el golpe final, este llegó a las 10:45 de la
noche cuando varios disparos de carabina militar calibre 30 le
atravesaron la cabeza. Su ojo izquierdo voló más de cuatro metros de su
cuerpo por la fuerza de los proyectiles. La vida del famoso gángster
fue llevada irónicamente al cine en las películas The Marrying Man,
Mobsters y la más reciente Bugsy en 1991.

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